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Solicitar un préstamo hipotecario para la compra de vivienda es una de las decisiones financieras más importantes que tomarás a lo largo de tu vida. Esto es así, debido a la cantidad de años que, normalmente, van a verse comprometidos con esta decisión. Y también, por el importe que a buen seguro, necesites financiar para realizar la compra de la vivienda. Por esto, conviene revisar con detenimiento las alternativas disponibles en el mercado y analizar, cuidadosamente, las condiciones económicas que puedas encontrar. Y uno de los aspectos que debes tener en cuenta es decidir si solicitar una hipoteca a tipo fijo o a tipo variable. En este post, te cuento los aspectos que debes tener en cuenta.

“Las deudas son como cualquier otra trampa en la que se es muy fácil caer, pero de la que es dificilísimo salir.”

GEORGE BERNARD SHAW

¿Qué es un préstamo hipotecario a tipo fijo? 

Un préstamo hipotecario a tipo fijo es aquel en el cual el tipo de interés no se referencia a ningún índice (denominado índice de referencia). Por lo tanto, éste permanece fijo. 

Se negocia con la entidad financiera un tipo base fijo, el cual, no se altera durante todo el plazo de dicho préstamo hipotecario.

Es muy frecuente, que las entidades financieras realicen bonificaciones sobre este tipo de interés según sean las vinculaciones que sus titulares mantengan. Por tanto, ofrecen opciones para reducir este tipo de interés.

En estos casos, las entidades financieras realizan revisiones periódicas (semestrales o anuales) de dichas vinculaciones.

En caso de que éstas se modifiquen a lo largo del tiempo, podría provocar una alteración del tipo de interés final que se pague. Ésta, por tanto, sería la única alteración posible en el tipo de interés final. De lo contrario, el tipo de interés sería invariable desde la primera a la última cuota del préstamo.

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¿Qué es un préstamo hipotecario a tipo variable?

La hipoteca a tipo variable, es aquella en la que, desde el principio, su tipo de interés se vincula a la evolución de un índice de referencia.

Normalmente, se revisa semestral o anualmente, periodo en el cual, el tipo de interés permanecerá invariable.

Concluidos cada uno de estos periodos, se volverá a ajustar el tipo de referencia, y así sucesivamente, hasta el vencimiento pactado del préstamo hipotecario. 

En algunas ocasiones, a esta hipoteca a tipo variable se le suele aplicar un tipo de salida preestablecido y fijo durante un plazo de tiempo (desde 3 meses a 5 años) dando lugar a las conocidas como hipotecas mixtas.

¿Qué diferencias hay entre una hipoteca a tipo fijo y una hipoteca a tipo variable? 

La diferencia esencial entre ambas es el tipo de interés.

En un caso, siempre referenciado a un índice y en el otro, un tipo fijo. Y esto, es independiente de que en ambas se premien la vinculaciones que el titular mantenga con la entidad financiera que haya concedido la financiación.

Para poder decidir cuál de las 2 modalidades se ajusta más a nuestro perfil es interesante tener claras las ventajas e inconvenientes de ambos tipos. 

Ventajas de un préstamo hipotecario a tipo fijo

Por un lado la Hipoteca a tipo fijo presenta, entre otras, las siguientes ventajas :

– Cuotas más estables

Como te comentaba anteriormente, con esta modalidad de préstamo hipotecario, se firma un tipo fijo invariable durante todo el periodo pactado del préstamo hipotecario.

Y no varía, a priori, salvo por algún motivo de bonificación en el tipo de interés, por vinculaciones de productos. Por tanto, ofrecen mayor certeza y seguridad.

– Perfiles más conservadores

Al ofrecer más seguridad a sus titulares al conocer de antemano la cuantía de todas las cuotas del préstamo hipotecario, hace que sea más idónea para perfiles más conservadores. 

Desventajas de un préstamo hipotecario a tipo fijo

También es preciso tener en cuenta que estos préstamos hipotecarios presentan algunas desventajas:

– Tipo de interés más alto

Normalmente, el tipo de interés de estos préstamos es más alto que si lo comparamos con la opción de tipo variable. Se termina pagando esa mayor tranquilidad de conocer de antemano la cuantía de las cuotas a pagar. 

– Mayores comisiones

Principalmente, de apertura y cancelación anticipadas

– Plazo más corto

Aunque no suele haber grandes diferencias, puede ser que te encuentres con plazos algo más cortos para este tipo de préstamos (máximo 30 años frente a los 35 ó 40 años de la opción variable. 

Ventajas e inconvenientes de un préstamo hipotecario a tipo variable

Los préstamos hipotecarios a tipo variable presentan los siguientes puntos fuertes y débiles:

Ventajas:

  • tipo de interés más bajo
  • menores comisiones

Desventajas:

  • mayor riesgo por la incertidumbre de que la cuantía de las cuotas hipotecarias se encarezcan en el futuro debido a la subida en el índice de referencia. 
  • el tipo de salida aplicable suele ser algo más alto en dicho periodo inicial.

¿Cuál de las dos opciones es mejor y me interesa más? 

Hace años, era una tarea bastante difícil acceder a ofertas competitivas de préstamos hipotecarios a tipo fijo.

Las que había, eran ostensiblemente más caras que las que, normalmente, se aplicaban a tipo variable. Esto era en un entorno de tipos de interés mucho más altos que los actuales.

Tras años de rebajas en los tipos de interés, se fueron reactivando las ofertas de préstamos hipotecarios a tipo fijo, llegando a ser la opción prioritaria durante un tiempo, que comercializan las entidades financieras.

Con esta opción, se aseguraban unas condiciones fijas y algo más altas de las que se podían encontrar en la opción variable. El Economista: Por qué los bancos quieren que contrates una hipoteca fija en vez de una variable.

Perfil de riesgo

Pero la elección de un préstamo hipotecario a interés fijo o variable dependerá, esencialmente, del perfil de riesgo del solicitante y la certeza que pretenda encontrar en el futuro, respecto, a la cuota mensual a amortizar.

Podría tener más sentido decantarse por un interés variable en operaciones a más corto plazo de tiempo, teniendo presente que, a corto plazo se pagaría menos en la opción de interés variable.

Justo lo contrario que para plazos más elevados, donde hay más riesgo de fluctuaciones y de encontrar subidas de tipos de interés, por lo que puede ser más entendible elegir un tipo fijo en este último caso. 

Un factor a tener muy en cuenta también, son las comisiones a asumir en ambas opciones, tanto de apertura como de amortización anticipada.

Y otro aspecto a considerar, es si encuentras diferencias en cuanto a las bonificaciones de tipo de interés a aplicar.

Es complejo precisar que opción sea mejor. Decantarte por una alternativa u otra podría depender de cuáles sean tus circunstancias personales y cómo preveas que puedan evolucionar en el futuro, así como de tu perfil de riesgo.

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