Consejos para invertir: 10 claves antes de poner tu dinero a trabajar

Tiempo de lectura: 7 minutos

El primer paso no debería ser preguntarte “¿dónde puedo conseguir más rentabilidad?”, sino:

¿Para qué estoy invirtiendo?

No es lo mismo invertir para:

  • Comprar una vivienda dentro de cinco años.
  • Complementar tus ingresos durante la jubilación.
  • Crear un patrimonio a largo plazo.
  • Ahorrar para la educación de tus hijos.
  • Intentar obtener rentabilidad para un objetivo concreto.

El objetivo determinará, entre otras cosas, cuánto tiempo puedes mantener la inversión y qué nivel de riesgo puedes asumir.

La CNMV recomienda definir los objetivos de inversión antes de elegir un producto y tener en cuenta el horizonte temporal y el riesgo que se está dispuesto a asumir.

Sin un objetivo, es mucho más fácil tomar decisiones impulsivas.

El plazo es una de las variables más importantes al invertir.

No deberías plantear de la misma manera un dinero que puedes necesitar dentro de unos meses que unos ahorros destinados a dentro de 15 o 20 años.

Cuanto más corto sea el plazo, menos margen tendrás para soportar una caída importante del mercado antes de necesitar recuperar el dinero.

Por eso, antes de invertir, pregúntate:

¿Cuándo voy a necesitar este dinero?

Y recuerda que incluso una inversión que pueda resultar adecuada a largo plazo puede no serlo si necesitas venderla en un momento desfavorable.

Invertir y ahorrar cumplen funciones diferentes.

Antes de asumir riesgos con tu dinero, es conveniente disponer de un colchón de seguridad para afrontar gastos imprevistos y necesidades del día a día.

Ese dinero debería estar disponible y no depender de que los mercados estén subiendo para poder utilizarlo.

El Banco de España recomienda calcular cuánto dinero mantener como colchón para hacer frente a los gastos habituales y a posibles imprevistos antes de determinar cuánto dinero se puede destinar a invertir.

Una forma sencilla de verlo es:

Colchón de seguridad → objetivos a corto plazo → inversión a medio y largo plazo.

Toda inversión implica algún grado de riesgo.

Puedes obtener una rentabilidad superior a la esperada, pero también puedes obtener una rentabilidad inferior o incluso perder parte del capital invertido.

Por eso no basta con preguntarte cuánto te gustaría ganar.

También debes preguntarte:

¿Cuánto estaría dispuesto a perder sin tomar una decisión impulsiva?

Tu tolerancia al riesgo no depende únicamente de tus conocimientos financieros. También influyen tu situación económica, tus ingresos, tus objetivos y el plazo de la inversión.

La CNMV señala que, cuando existe asesoramiento, se tienen en cuenta aspectos como la situación financiera, los conocimientos y experiencia y los objetivos de inversión.

Este es probablemente uno de los consejos más importantes.

Si no puedes explicar con palabras sencillas cómo funciona una inversión, cuáles son sus riesgos, cómo genera rentabilidad y qué puede hacer que pierdas dinero, quizá todavía no estés preparado para invertir en ella.

Antes de invertir, intenta responder:

  • ¿En qué estoy invirtiendo?
  • ¿Cómo puedo ganar dinero?
  • ¿Cómo puedo perder dinero?
  • ¿Qué riesgos existen?
  • ¿Puedo recuperar mi dinero cuando quiera?
  • ¿Qué costes tiene?
  • ¿Qué fiscalidad se aplica?

La CNMV recomienda expresamente no invertir en productos cuyas características y riesgos no se comprendan.

No entender una inversión también es un riesgo.

Uno de los principios básicos de la inversión es evitar concentrar todo el dinero en una única inversión.

Es la conocida expresión:

“No pongas todos los huevos en la misma cesta.”

Diversificar significa repartir el patrimonio entre diferentes inversiones, activos, sectores o zonas geográficas.

Por ejemplo, concentrar una parte excesiva de tu patrimonio en una única empresa puede hacer que una mala evolución de esa compañía tenga un impacto muy importante sobre el conjunto de tus ahorros.

La diversificación puede ayudar a reducir determinados riesgos, aunque no elimina el riesgo de inversión ni garantiza beneficios.

La rentabilidad que obtienes no es lo único que importa.

También debes conocer cuánto cuesta invertir.

Dependiendo del producto y del intermediario pueden existir:

  • Comisiones de compra y venta.
  • Gastos de gestión.
  • Gastos de custodia.
  • Comisiones de suscripción o reembolso.
  • Otros gastos asociados al producto.

Estos costes reducen la rentabilidad final que recibe el inversor.

Por eso, dos inversiones aparentemente similares pueden tener resultados diferentes después de descontar todos sus gastos.

La CNMV recomienda analizar las tarifas antes de elegir intermediario y recuerda que los gastos reducen la rentabilidad final de la inversión.

No mires solamente cuánto puedes ganar. Mira también cuánto te cuesta invertir.

Encontrar una inversión que ha subido mucho puede despertar la tentación de comprarla pensando que seguirá haciéndolo.

Pero una rentabilidad pasada no garantiza que vaya a repetirse en el futuro.

Una inversión puede haber obtenido excelentes resultados durante varios años y posteriormente sufrir importantes caídas.

Por eso, antes de invertir, analiza algo más que el gráfico de rentabilidad:

  • Qué estás comprando.
  • Qué riesgos tiene.
  • Cómo se genera la rentabilidad.
  • Qué escenario podría provocar pérdidas.
  • Si encaja con tu horizonte temporal.
  • Qué costes tiene.

La CNMV advierte específicamente de que no deben seleccionarse inversiones basándose únicamente en sus rentabilidades históricas.

Los mercados financieros pueden subir y bajar con rapidez.

Cuando todo sube, es fácil pensar que hay que comprar inmediatamente para no quedarse fuera.

Cuando los mercados caen, puede aparecer el miedo y la necesidad de vender.

En ambos casos podemos terminar tomando decisiones emocionales.

Por eso es importante establecer previamente una estrategia y conocer los motivos por los que has realizado una inversión.

Una caída temporal no significa necesariamente que una inversión haya dejado de tener sentido. Pero tampoco significa que haya que mantenerla indefinidamente.

La clave está en analizar si han cambiado las circunstancias que justificaban la inversión.

Invertir no significa comprar y olvidarse completamente del dinero.

Tus circunstancias pueden cambiar.

También pueden cambiar tus objetivos, tus ingresos, tus necesidades de liquidez o el nivel de riesgo que estás dispuesto a asumir.

Por eso conviene revisar periódicamente la cartera y comprobar si sigue estando alineada con tu situación.

La CNMV recomienda vigilar las inversiones porque las circunstancias pueden cambiar durante el horizonte temporal de la inversión.

Eso no significa estar mirando la bolsa todos los días.

Revisar no significa obsesionarse.

Además de seguir estos consejos, conviene conocer algunos errores habituales:

Sin saber para qué inviertes y cuándo necesitarás el dinero, es difícil determinar qué estrategia puede tener sentido.

Una mayor rentabilidad potencial suele ir acompañada de un mayor nivel de riesgo.

Una excesiva concentración puede aumentar el impacto que tendría una mala evolución de una inversión sobre el conjunto de tu patrimonio.

Si no entiendes cómo funciona una inversión, tampoco podrás valorar correctamente sus riesgos.

Pequeños costes repetidos durante muchos años pueden reducir de forma significativa la rentabilidad final.

Que una inversión sea popular no significa que sea adecuada para ti.

Una caída del mercado puede provocar decisiones impulsivas que no estaban contempladas en la estrategia inicial.

Tus objetivos y circunstancias pueden cambiar. Tu estrategia de inversión debería poder adaptarse a esos cambios.

Antes de pulsar el botón de “comprar”, detente un momento y responde:

Si no puedes responder alguna de ellas, quizá todavía necesites más información antes de invertir.

No existe una inversión perfecta para todo el mundo.

Una estrategia adecuada para una persona puede no serlo para otra porque cambian sus objetivos, su situación financiera, su horizonte temporal y su capacidad para asumir riesgos.

Por eso, antes de buscar “la mejor inversión”, empieza por conocerte como inversor.

Infórmate. Compara. Comprende los riesgos. Diversifica. Controla los costes y evita tomar decisiones impulsivas.

Y recuerda una idea fundamental:

Invertir puede ser una herramienta para hacer crecer tus ahorros a largo plazo, pero requiere planificación y conocimiento.

No necesitas convertirte en un experto para empezar. Necesitas entender los conceptos básicos, conocer tus objetivos y ser consciente de los riesgos que estás asumiendo.

La mejor inversión empieza por una buena decisión financiera.

3 comentarios en «Consejos para invertir: 10 claves antes de poner tu dinero a trabajar»

  1. gracias por los consejos

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