Pedir una hipoteca: todo lo que debes saber antes de firmar

Tiempo de lectura: 9 minutos

Benjamin Franklin

Una hipoteca es un préstamo que normalmente se utiliza para financiar la compra de una vivienda.

El banco presta una determinada cantidad de dinero y tú te comprometes a devolverla mediante cuotas periódicas durante un plazo determinado, pagando además los intereses correspondientes. Para comprender mejor qué implica financiarte y cómo se forma ese coste, puedes ampliar en Intereses y crédito.

La vivienda queda vinculada como garantía del préstamo.

Por eso, antes de solicitarla, debes hacerte tres preguntas:

¿Cuánto dinero necesito?

¿Qué cuota mensual puedo asumir?

¿Cuánto me costará realmente la hipoteca?

Estas tres preguntas deberían ser el punto de partida.

La cantidad que una entidad está dispuesta a prestarte depende de su análisis de solvencia y de las características de la operación.

El banco estudiará, entre otros aspectos:

  • Tus ingresos.
  • La estabilidad laboral.
  • Tus gastos.
  • Otros préstamos y deudas.
  • Tu historial crediticio.
  • La información disponible en la CIRBE.
  • Tus ahorros.
  • El valor de la vivienda.
  • La tasación del inmueble.

En España es habitual que las entidades financien hasta alrededor del 80 % del valor de una vivienda habitual, aunque este porcentaje no es un límite legal general y puede variar según el cliente y la operación.

Por ejemplo, si compras una vivienda por 200.000 €, una financiación del 80 % supondría un préstamo de 160.000 €.

Los 40.000 € restantes tendrías que aportarlos con tus propios recursos, además de disponer de dinero suficiente para afrontar los gastos que correspondan a la compraventa.

Por eso, tener ahorros es tan importante como tener unos ingresos estables.

No deberías calcular tu capacidad de endeudamiento pensando únicamente en cuánto está dispuesto a prestarte el banco.

La pregunta importante es:

Para responderla debes tener en cuenta todos tus gastos y deudas actuales. Antes de asumir una obligación de este tamaño, conviene partir de Conoce tu situación financiera.

Una cuota que parece asumible cuando todo va bien puede convertirse en un problema si aumentan tus gastos o disminuyen tus ingresos.

Por eso es recomendable mantener un margen de seguridad y no comprar una vivienda utilizando al límite toda tu capacidad de endeudamiento.

Actualmente puedes encontrar principalmente tres modalidades.

El tipo de interés permanece estable durante toda la duración del préstamo.

La cuota de capital e intereses suele mantenerse estable, lo que facilita la planificación financiera.

La principal característica de este tipo de hipoteca es la previsibilidad.

El tipo de interés se revisa periódicamente y normalmente está compuesto por un índice de referencia, como el euríbor, más un diferencial.

Por ejemplo:

Euríbor + 0,70 %

Si el índice de referencia cambia, el tipo aplicado al préstamo puede cambiar y, con él, la cuota.

Por tanto, existe una mayor incertidumbre sobre el coste futuro.

Combina ambos sistemas.

Habitualmente existe un periodo inicial a tipo fijo y posteriormente se pasa a un tipo variable.

Puede ser una alternativa intermedia, pero es fundamental analizar qué condiciones se aplicarán cuando termine el periodo fijo.

Cuando compares hipotecas encontrarás dos conceptos fundamentales:

El Tipo de Interés Nominal indica el interés que se aplica al préstamo.

La Tasa Anual Equivalente incorpora más elementos del coste de la operación y facilita la comparación entre diferentes ofertas.

Por eso, no deberías comparar hipotecas fijándote únicamente en el TIN.

Una hipoteca con un TIN aparentemente más bajo puede terminar resultando menos interesante si incorpora seguros, comisiones o productos asociados con un coste elevado.

Para estudiar tu solicitud, la entidad necesitará conocer tu situación económica.

La documentación dependerá de tus circunstancias, pero puede incluir:

  • DNI.
  • Nóminas.
  • Contrato de trabajo.
  • Declaración de la renta.
  • Vida laboral.
  • Extractos bancarios.
  • Información sobre otros préstamos.
  • Justificantes de otros ingresos.

Si eres autónomo, además pueden solicitarte documentación fiscal y contable relacionada con tu actividad.

También necesitarás aportar información sobre la vivienda que quieres comprar, como la documentación registral y contractual correspondiente.

El proceso puede variar ligeramente entre entidades, pero normalmente sigue un esquema parecido.

Antes de acudir al banco, determina cuánto dinero tienes ahorrado y qué precio de vivienda puedes permitirte.

No olvides reservar dinero para los gastos de la compra y mantener un colchón de emergencia.

No te limites a tu entidad habitual.

Solicita varias propuestas y compara sus condiciones. Para hacerlo con un método común y no quedarte solo con la cuota o el tipo anunciado, utiliza Compara y elige.

Es importante que las ofertas sean suficientemente concretas para poder compararlas correctamente.

La entidad analizará tus ingresos, gastos, deudas, historial financiero y el resto de información necesaria para determinar si puedes asumir el préstamo.

También valorará la vivienda que servirá como garantía.

La vivienda deberá ser tasada por una sociedad de tasación homologada.

La tasación permite determinar el valor del inmueble que servirá como garantía del préstamo.

Y recuerda:

precio de compra y valor de tasación no tienen por qué coincidir.

Esto puede afectar al importe máximo que el banco está dispuesto a financiar.

Cuando la entidad haya aprobado la operación y exista una oferta personalizada, recibirás la FEIN (Ficha Europea de Información Normalizada).

En ella aparecen las principales condiciones de la hipoteca:

  • Importe del préstamo.
  • Duración.
  • Tipo de interés.
  • Cuota.
  • Sistema de amortización.
  • Comisiones.
  • Gastos.
  • Condiciones de amortización anticipada.
  • Productos vinculados o combinados, cuando corresponda.

La FEIN es especialmente importante porque permite conocer las condiciones de la oferta antes de llegar a la firma.

Junto con la FEIN recibirás la FiAE (Ficha de Advertencias Estandarizadas).

Su objetivo es destacar determinadas cuestiones relevantes del préstamo y sus posibles riesgos.

Es otro documento que debes leer con atención.

No se trata de firmar papeles sin más.

La documentación precontractual está precisamente para que puedas comprender la operación antes de comprometerte.

Antes de formalizar la hipoteca tendrás que acudir al notario.

El notario comprobará que has recibido la documentación correspondiente y te explicará las condiciones esenciales del préstamo.

También responderá a tus preguntas y realizará las comprobaciones previstas legalmente.

Este trámite previo es especialmente importante porque te permite resolver dudas antes de la firma definitiva.

Aquí conviene diferenciar entre los gastos de comprar la vivienda y los gastos asociados al préstamo hipotecario.

La distribución de los gastos de formalización de la hipoteca está regulada por la normativa.

Con carácter general, en el préstamo hipotecario la entidad asume los gastos de gestoría, notaría y registro, mientras que el cliente asume la tasación y las copias que solicite.

Pero recuerda que los gastos de compraventa de la vivienda son una cuestión diferente.

Por eso, antes de comprar debes calcular el coste completo de la operación, no solamente el importe de la entrada.

Una hipoteca puede ofrecerte un tipo de interés más bajo si contratas determinados productos con el banco.

Por ejemplo:

  • Nómina.
  • Tarjetas.
  • Seguros.
  • Planes de pensiones.
  • Otros productos financieros.

A primera vista, una bonificación puede parecer atractiva.

Pero debes hacer números.

Imagina que una entidad reduce el tipo de interés a cambio de contratar un seguro.

No debes preguntarte únicamente:

¿Cuánto baja mi cuota?

También debes preguntarte:

¿Cuánto me cuesta ese seguro durante toda la duración de la hipoteca?

La comparación correcta es:

ahorro en intereses frente al coste de los productos asociados.

Cuando tengas varias ofertas encima de la mesa, crea una tabla y compara al menos:

ConceptoOferta AOferta BOferta C
Importe
Plazo
TIN
TAE
Cuota inicial
Comisión de apertura
Amortización anticipada
Seguros obligatorios
Productos bonificados
Coste de productos
Coste total

Esta comparación puede ayudarte a descubrir que la oferta con el tipo de interés más bajo no siempre es la que tiene el menor coste total.

Sí. Las condiciones de una hipoteca pueden ser objeto de negociación.

Puedes intentar mejorar aspectos como:

  • Tipo de interés.
  • Diferencial.
  • Comisiones.
  • Productos asociados.
  • Condiciones de las bonificaciones.
  • Condiciones de amortización anticipada.

Una estrategia útil es solicitar ofertas a varias entidades y utilizarlas como referencia durante la negociación.

Pero no compares únicamente el interés.

Compara la oferta completa.

Sí.

Puedes devolver anticipadamente una parte del préstamo o cancelarlo completamente, aunque pueden existir compensaciones o comisiones dependiendo del tipo de hipoteca, de las condiciones pactadas y de la normativa aplicable.

Cuando amortizas parcialmente, normalmente puedes elegir entre:

Mantienes aproximadamente el mismo plazo, pero disminuye la cantidad que pagas cada mes.

Mantienes una cuota similar y terminas de pagar la hipoteca antes.

En términos financieros, reducir plazo puede disminuir considerablemente los intereses futuros, pero la decisión debe analizarse teniendo en cuenta tu situación económica, liquidez y condiciones concretas del préstamo.

Tu capacidad de endeudamiento no debería determinarse únicamente por lo que el banco está dispuesto a prestarte.

Comprar una vivienda no debería dejarte sin colchón financiero.

La TAE y el coste total de la operación son fundamentales.

Una pequeña diferencia en las condiciones puede representar mucho dinero durante décadas.

Un seguro o producto financiero puede tener un coste importante.

Es uno de los documentos fundamentales de la operación.

Si tienes previsto realizar amortizaciones en el futuro, este punto puede ser especialmente importante.

Una cuota más baja puede conseguirse simplemente alargando el plazo.

Si existe algo que no entiendes, pregunta antes de firmar.

Una hipoteca puede durar 20, 25 o 30 años.

Tus circunstancias económicas pueden cambiar.

Antes de firmar tu hipoteca, asegúrate de haber comprobado:

☐ Tipo de hipoteca.

☐ TIN.

☐ TAE.

☐ Cuota mensual.

☐ Plazo.

☐ Importe total a devolver.

☐ Comisiones.

☐ Condiciones de amortización anticipada.

☐ Seguros.

☐ Productos vinculados o combinados.

☐ Gastos de la operación.

☐ FEIN.

☐ FiAE.

☐ Condiciones que se aplicarán durante toda la vida del préstamo.

Pedir una hipoteca es mucho más que conseguir financiación para comprar una vivienda.

Es asumir un compromiso financiero que puede durar varias décadas.

Por eso, antes de firmar, dedica tiempo a comparar diferentes ofertas y a entender todas sus condiciones.

No te quedes únicamente con el tipo de interés anunciado.

Compara la cuota, la TAE, las comisiones, los productos asociados, las condiciones de amortización y, sobre todo, el coste total de la hipoteca.

Y recuerda:

Mejora Tu Economía: antes de firmar, compara, calcula y pregunta. Una buena decisión hipotecaria puede ahorrarte mucho dinero durante muchos años.

Información, no asesoramiento

El contenido de Mejora tu Economía tiene una finalidad exclusivamente informativa, educativa y divulgativa. No constituye asesoramiento financiero, de inversión, fiscal o legal, ni una recomendación personalizada para comprar, vender o mantener ningún producto o activo. Las decisiones financieras deben valorarse según las circunstancias de cada persona y, cuando sea necesario, con un profesional debidamente autorizado. Toda inversión implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital. Consulta el descargo de responsabilidad.

4 comentarios en «Pedir una hipoteca: todo lo que debes saber antes de firmar»

  1. Muy útil toda la información, en especial el punto en el que habláis de los requisitos que tiene en cuenta el banco a la hora de conceder una hipoteca. No es lo mismo ir de manos vacías qué informado sobre las condiciones que te van a poner.

      • Los productos vinculados son los más complicados de valorar a la hora de elegir la hipoteca. Como bien apuntas, no son obligatorios, aunque sí se pueden usar (y se usan) para reducir el tipo de interés del préstamo. Por eso ahora los llaman productos bonificados.
        La clave para acertar es ir más allá de lo que ahorras con la hipoteca. Hay que comparar el ahorro en términos de intereses que dejas de pagar con los costes adicionales que implican esos productos. Por ejemplo, con el seguro de vida, lo que te costaría con el banco frente a lo que cuesta ese mismo seguro libre.

        • Efectivamente, es imprescindible cuantificar el ahorro que suponen esas bonificaciones y el coste que implica la contratación de dichos productos asociados, para poder valorar si interesa o no vincularse con ellos. Y qué nos aporta su contratación, si realmente vienen a cubrir alguna necesidad o carencia.
          Muchas gracias por vuestros comentarios

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