Educación financiera: aprende a entender y mejorar tus finanzas

Tiempo de lectura: 8 minutos

Benjamin Franklin

La educación financiera es el conjunto de conocimientos, habilidades y comportamientos que nos ayudan a comprender y gestionar mejor nuestro dinero. En Educación financiera puedes seguir un recorrido ordenado para desarrollar esos conocimientos y convertirlos en mejores decisiones.

Implica entender cuestiones como los ingresos, los gastos, el ahorro, las deudas, la inversión, los seguros, la inflación, los tipos de interés y la planificación financiera.

Pero hay una diferencia importante:

Tener conocimientos financieros no significa necesariamente tener buenas finanzas personales.

Puedes saber qué es un fondo de inversión y no tener ningún ahorro.

Puedes conocer el interés compuesto y gastar cada mes todo lo que ingresas.

Puedes entender cómo funciona una hipoteca y asumir una deuda que después limite durante años tu economía.

Por eso, la educación financiera no debería medirse únicamente por cuánto sabes.

También por lo que haces con lo que sabes.

Esta pregunta tiene una respuesta bastante reveladora.

El Banco de España, en colaboración con la CNMV dentro del Plan de Educación Financiera, realiza la Encuesta de Competencias Financieras (ECF) para conocer los conocimientos y comportamientos financieros de la población adulta española. La encuesta se dirige a personas de entre 18 y 79 años y estudia, entre otras cuestiones, sus conocimientos sobre conceptos financieros básicos.

La edición de 2021 plantea tres preguntas para medir conocimientos financieros básicos:

  • Inflación
  • Interés compuesto
  • Diversificación del riesgo

Los resultados son bastante significativos.

El 65 % respondió correctamente a la pregunta sobre inflación.

El 41 % respondió correctamente a la pregunta sobre interés compuesto.

El 52 % respondió correctamente a la pregunta sobre diversificación del riesgo.

Pero hay un dato especialmente interesante:

Es decir, menos de una de cada cinco personas consiguió responder correctamente a las tres cuestiones básicas utilizadas para medir estos conocimientos financieros.

Esto no significa que la población española no sepa gestionar su dinero.

La encuesta mide únicamente determinados conocimientos financieros y no toda la capacidad de una persona para gestionar sus finanzas.

Pero sí pone de manifiesto algo importante:

todavía existe un margen considerable para mejorar nuestra cultura financiera.

Y ahí es donde la educación financiera tiene sentido.

Porque el dinero está presente en muchas de las decisiones importantes de nuestra vida.

Elegimos dónde vivir, qué vivienda podemos permitirnos, qué coche comprar, cuánto gastar, cuánto ahorrar, si pedir un préstamo, cómo protegernos ante determinados riesgos o cómo preparar nuestra jubilación.

Y muchas de esas decisiones tienen consecuencias durante años.

Una buena educación financiera no garantiza que siempre tomes la decisión correcta.

Pero sí puede ayudarte a:

  • Entender mejor las alternativas.
  • Comparar opciones.
  • Detectar riesgos.
  • Evitar errores innecesarios.
  • Saber qué preguntas hacer.
  • Tomar decisiones más ajustadas a tu situación.

El propio Banco de España señala que la educación financiera puede mejorar la comprensión de cómo gestionar las finanzas personales y contribuir a reducir la brecha de información entre los intermediarios financieros y sus clientes.

Por eso no hablamos simplemente de aprender conceptos.

Hablamos de ganar capacidad para decidir.

Cuando se habla de educación financiera, muchas personas piensan inmediatamente en bolsa, fondos de inversión, criptomonedas o rentabilidad.

Pero invertir es solamente una parte de las finanzas personales.

Y, para muchas personas, ni siquiera debería ser la primera.

Antes de preocuparte por conseguir una determinada rentabilidad, deberías saber:

¿Cuánto dinero entra en mi economía?

¿Cuánto sale?

¿Cuánto estoy ahorrando?

¿Tengo un colchón para afrontar un imprevisto?

¿Tengo deudas que debería solucionar antes?

¿Qué objetivos financieros quiero conseguir?

Solo después tiene sentido plantearse cómo invertir el dinero que no necesitas a corto plazo.

La educación financiera empieza mucho antes de elegir una inversión.

La educación financiera puede parecer un concepto enorme.

Pero podemos simplificarla.

Para mejorar tu economía necesitas desarrollar seis habilidades.

Necesitas saber dónde estás.

Cuánto ingresas, cuánto gastas, cuánto ahorras, qué debes y qué patrimonio tienes.

No puedes mejorar una situación que no conoces.

Después necesitas establecer un sistema.

Tus ingresos deben tener un destino y tus gastos deben estar bajo control.

Organizar tu dinero no significa dejar de disfrutarlo.

Significa decidir conscientemente qué haces con él.

El ahorro crea margen.

Te permite afrontar gastos futuros, construir seguridad y avanzar hacia tus objetivos sin depender constantemente del crédito.

Pero ahorrar no debería consistir simplemente en guardar lo que sobra.

El ahorro necesita un propósito.

Una economía saneada también necesita protección.

Un fondo de emergencia, una adecuada gestión de las deudas y una valoración correcta de determinados riesgos pueden evitar que un problema puntual se convierta en un problema financiero grave.

Cuando tus bases financieras están construidas, puedes plantearte invertir.

Pero invertir bien exige comprender la relación entre rentabilidad, riesgo, plazo, diversificación y costes.

La pregunta no debería ser:

“¿Cuál es la inversión que más gana?”

Sino:

Finalmente, necesitas mirar hacia delante.

Una economía personal no debería limitarse a sobrevivir de mes en mes.

También debería ayudarte a construir el futuro que quieres.

Vivienda, jubilación, independencia financiera, viajes, cambios profesionales, patrimonio…

Los objetivos cambian según la persona y el momento de su vida.

Pero todos tienen algo en común:

es mucho más fácil alcanzarlos cuando tienen un plan.

No necesitas aprender cientos de términos.

Empieza por los que afectan directamente a tus decisiones.

La inflación reduce el poder adquisitivo del dinero con el paso del tiempo.

Si los precios aumentan, con la misma cantidad de dinero puedes comprar menos.

Por eso guardar dinero sin tener en cuenta la inflación puede hacer que pierda capacidad de compra.

La ECF 2021 muestra precisamente que este concepto básico es conocido correctamente por el 65 % de los encuestados.

El interés compuesto significa que los rendimientos obtenidos pueden generar a su vez nuevos rendimientos.

Es especialmente importante cuando hablamos de ahorro e inversión a largo plazo.

Sin embargo, en la encuesta del Banco de España solo el 41 % respondió correctamente a la pregunta relacionada con este concepto.

Diversificar consiste, de forma simplificada, en no concentrar todo el riesgo en una única inversión.

La lógica es sencilla: si distribuyes tu dinero entre diferentes activos, puedes reducir el impacto que tendría el mal comportamiento de uno de ellos sobre el conjunto.

En la ECF 2021, el 52 % respondió correctamente la pregunta sobre diversificación del riesgo.

Estos tres conceptos son solo una pequeña parte de la educación financiera.

Pero muestran algo importante:

entender los conceptos básicos puede cambiar la forma en que tomas decisiones.

Aprender sobre finanzas personales puede ayudarte a conseguir algo más importante que saber más.

Puede ayudarte a vivir mejor con tu dinero.

Cuando sabes dónde estás y hacia dónde quieres ir, resulta más fácil tomar decisiones.

Tener un sistema financiero y un colchón económico puede reducir la dependencia de soluciones improvisadas.

Comprender costes, riesgos y alternativas te permite comparar antes de decidir.

Una deuda mal planteada, un gasto recurrente innecesario o una inversión que no entiendes pueden tener consecuencias durante mucho tiempo.

Cuando conoces realmente tus gastos puedes detectar oportunidades para mejorar.

El ahorro, la inversión y la planificación pueden trabajar juntos para construir progresivamente una posición financiera más sólida.

No necesitas hacerlo todo de golpe.

De hecho, probablemente sea mejor no hacerlo.

Puedes aprender siguiendo un orden.

Analiza tus ingresos, gastos, ahorro, deudas y patrimonio. Puedes empezar por conocer tu situación financiera.

Los números de tu propia vida son el mejor punto de partida.

Inflación, interés compuesto, deuda, riesgo, diversificación, rentabilidad, liquidez… Si quieres ordenar estas bases, consulta Conceptos financieros.

No intentes memorizar definiciones.

Intenta entender cómo afectan a tus decisiones.

El mundo financiero está lleno de opiniones, publicidad y promesas de rentabilidad.

Busca fuentes fiables y aprende a distinguir información de marketing.

Puedes seguir un recorrido sencillo:

Entender → organizar → ahorrar → proteger → invertir → planificar.

Cada etapa prepara la siguiente.

Aquí está la parte más importante.

Si aprendes a identificar un gasto innecesario pero no haces nada, tu situación no cambia.

Si entiendes el interés compuesto pero nunca ahorras, tu conocimiento no se convierte en patrimonio.

Si sabes que debes diversificar pero inviertes todo tu dinero en un único activo, el conocimiento tampoco está ayudándote.

La educación financiera solo tiene verdadero valor cuando se convierte en acción.

Una de las trampas de la educación financiera es pensar que primero necesitas convertirte en experto.

No es así.

No necesitas saber cómo funcionan todos los productos financieros.

No necesitas seguir diariamente la bolsa.

No necesitas conocer todas las estrategias de inversión.

Y no necesitas tener una respuesta para cada situación.

Necesitas saber lo suficiente para tomar buenas decisiones en tu situación y reconocer cuándo necesitas buscar información adicional o asesoramiento especializado.

Eso también es educación financiera.

Saber lo que sabes.

Y, quizá todavía más importante, saber lo que no sabes.

La mejor forma de aprender educación financiera no es comenzar estudiando los mercados.

Es empezar mirando tu propia economía.

¿Cuánto ingresas?

¿Cuánto gastas?

¿Dónde se va tu dinero?

¿Cuánto ahorras?

¿Qué deudas tienes?

¿Cuánto patrimonio has acumulado?

¿Qué objetivos quieres conseguir?

Cuando empiezas a responder estas preguntas, la educación financiera deja de ser teoría.

Se convierte en una herramienta para mejorar tu vida.

Y ese es precisamente el objetivo de Mejora Tu Economía.

No ayudarte simplemente a saber más sobre dinero.

Sino ayudarte a entender tu situación, tomar mejores decisiones y avanzar paso a paso hacia una economía más sólida.

No necesitas hacerlo todo hoy.

Empieza por conocer tu situación.

Después organiza tu dinero.

Detecta dónde puedes mejorar.

Crea capacidad de ahorro.

Construye seguridad.

Define tus objetivos.

Y, cuando corresponda, empieza a invertir y a planificar tu futuro.

No busques primero cómo ganar más con tu dinero.

Empieza por aprender a utilizar mejor el dinero que ya tienes.

Mejora Tu Economía

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2 comentarios en «Educación financiera: aprende a entender y mejorar tus finanzas»

  1. Thank you!!1

  2. Quiero expresar mi gratitud a MejoraTuEconomia.com por proporcionar contenido educativo tan valioso sobre educación financiera. Es una fuente enriquecedora para los usuarios interesados en mejorar sus habilidades financieras y alcanzar una mayor estabilidad económica. En el articulo destaca la importancia de adquirir conocimientos en educación financiera para tomar decisiones informadas y mejorar nuestra situación económica. ¡Gracias!

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