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Los depósitos a plazo fueron los productos estrella, durante décadas, para muchísimos españoles que buscaban obtener algo de rentabilidad a su dinero. Pero, con la progresiva reducción de los tipos de interés en Europa experimentada desde 2008, la remuneración de estos productos fue disminuyendo hasta, prácticamente, pasar a ser anecdótica, e incluso, desaparecer del catálogo de productos de muchísimas entidades financieras, dando paso a otras alternativas de mayor riesgo. En este artículo te cuento los aspectos más interesantes de los depósitos a plazo, que con la subida de tipos de interés, vuelven a aparecer como una alternativa para los perfiles más conservadores.

Los depósitos a plazo

Los depósitos a plazo han sido, durante décadas, el producto de ahorro preferido por los ahorradores españoles.

Junto con las cuentas remuneradas, durante muchos años, los depósitos a plazo han supuesto una opción muy segura para conseguir algo de rentabilidad al ahorro de muchísimas personas.

Toda esto comenzó a cambiar debido a los sucesivos descensos de tipos de interés llevados a cabo en Europa por el BCE, situando los tipos en el 0% y forzando a muchas entidades financieras a borrar los depósitos a plazo de sus catálogos.

Así, en la última década, ha sido habitual encontrar un gran volumen de ahorro depositado en cuentas sin remunerar. Y sufriendo los efectos de la pérdida de valor del dinero por efecto de la inflación.

Nada que ver con décadas pasadas en las que cualquier ahorrador podía acceder a altas rentabilidades, incluso de doble dígito, con el mero hecho de conservar liquidez en una cuenta de ahorro.

Sin duda, tantos años de tipos altos y productos de ahorro sin riesgo, ha influido en retrasar la introducción y afianzamiento otras alternativas de inversión, debido a que muchos ahorradores no necesitaban arriesgar su patrimonio para alcanzar una rentabilidad aceptable.

Eran éstos años en los que la liquidez tenía valor y aún no se había inundado el sistema financiero de dinero gratis.

En los últimos años, con un escenario de tipos de interés cero, e incluso negativos, el mantenimiento de elevados niveles de liquidez ha llegado a suponer un lastre para los balances de muchas entidades financieras que han suprimido de su catálogo productos de ahorro como los depósitos a plazo.

Durante varios años, los depósitos a plazo han quedado relegados a ofertas de bancos digitales y neobancos.

Y, a alternativas que implicaban un cierto riesgo, como los depósitos combinados y depósitos estructurados.

Por esto, un altísimo número de ahorradores se han visto forzados a dar el paso de invertir su dinero, con mayor o menor acierto, ante la inexistencia de atractivas opciones para rentabilizar a su dinero.

La presión de la maquinaria bancaria, con sus redes comerciales a pleno rendimiento buscando obtener comisiones a través de la venta de productos de inversión, ha disparado en la última década, el volumen depositado en productos como los fondos de inversión, por ejemplo. 

Y ante la fuerte subida de tipos de interés llevada a cabo por el BCE desde el segundo semestre de 2022, buscando controlar la inflación, los depósitos a plazo comienzan a revivir.

En el artículo de hoy quiero hablarte sobre los depósitos a plazo, los tipos de depósitos que puedes llegar a encontrarte y cómo los puedes utilizar en tus finanzas.

Porque, si bien utilizar solo depósitos a plazo en tus finanzas para buscar rentabilizar tu dinero, va a provocar que tus finanzas evolucionen más lentamente, sí es interesante que los incluyas y utilices.

Qué es un depósito a plazo y cuáles son sus características

Un depósito es un tipo de producto bancario donde un cliente presta su dinero a una entidad financiera durante un plazo de tiempo determinado a cambio de percibir unos intereses por ello. 

Los depósitos bancarios presentan una serie de atributos que los caracterizan. Entre estos principales aspectos se encuentran:

1# Plazo de tiempo

Es el periodo de tiempo pactado, por el cual, se le presta el dinero al banco.

El plazo más genérico de los depósitos a plazo es el de 1 año, aunque también, puedes encontrarte otros plazo de tiempo: desde días hasta varios años.

2# Tipo de interés

Es la remuneración que se percibirá por prestar el dinero a la entidad financiera durante un tiempo determinado.

La entidad financiera tiene el compromiso de devolución del dinero prestado, junto con unos intereses pactados, también en su inicio.

Este tipo de interés suele ser fijo, aunque podrías también encontrar otras opciones en las que éste podría variar en función del cumplimiento de determinados requisitos (por ejemplo la contratación con la entidad financiera de otros productos, como una nómina, seguros, etc.).

3# Periodicidad de los intereses

Este aspecto se refiere a cada cuánto tiempo se abonan los intereses del depósito. 

Los más habituales son mensuales, trimestrales, semestrales, anuales o a vencimiento. Aunque también, es posible encontrar cualquier otra periodicidad que sea admitida y aceptada por ambas partes.

4# Cancelación anticipada

Los depósitos bancarios suelen contemplar la posibilidad de cancelación anticipada, aunque la misma conlleve una penalización en forma de comisión.

Esto se refiere a la posibilidad de recuperar el dinero prestado al banco con antelación a la fecha pactada de vencimiento.

5# Renovación del depósito

Esta es una característica muy frecuente en algunos de los depósitos a plazo.

Muchos de ellos pueden presentar la facultad de renovarse de manera automática. Eso sí, ajustándose las condiciones económicas a la nueva situación de mercado tras la renovación.

Tipos de depósitos bancarios

Existen diversos tipos de depósitos bancarios que, normalmente, pueden comercializarse en el mercado.

Es importante que tengas en cuenta que en la actualidad, por diferentes circunstancias, el sistema financiero puede que no se encuentre comercializando alguno de ellos. 

1# Imposiciones a plazo fijo

Estos son los depósitos bancarios más habituales que suelen comercializarse en España.

En ellos, se cede un capital a una entidad financiera por un plazo determinado de tiempo a cambio de una rentabilidad fija durante todo el plazo de duración del depósito.

Aunque los más habituales son estos depósitos con remuneración fija, también los podrías encontrar a interés variable.

2# Depósitos en especie

Otra de las modalidades que podrías encontrar son los depósitos con remuneración en especie.

Este tipo de depósitos presentan la particularidad que, en lugar de percibir dinero como contraprestación, se recibe algún tipo de producto físico.

3# Depósitos combinados

En este tipo de depósitos la contratación de la imposición a plazo y su rentabilidad se condiciona, también, a la contratación de otro producto de inversión, como por ejemplo, un fondo de inversión.

De manera que para acceder a la rentabilidad fija del depósito se fije como una condición inexcusable la simultanea inversión de una determinada cantidad de dinero en el otro producto seleccionado.

4# Depósitos estructurados

Los depósitos estructurados son otro tipo de depósitos en los que. normalmente, la rentabilidad del mismo se encuentra vinculada al comportamiento y evolución de un subyacente (índices bursátiles, acciones, pueden ser los más habituales.).

Estos depósitos pueden estar garantizados total o parcialmente a vencimiento.

Además, otra característica importante a tener en cuenta de éstos es la menor liquidez de este tipo de depósitos en caso de cancelación anticipada. Así como la posibilidad de obtener una pérdida en caso de no llegar al vencimiento del plazo pactado.  

5# Depósitos referenciados o a interés variable

En este tipo de depósitos la rentabilidad se encuentra vinculada a la evolución de un índice de referencia, acciones, etc.

Este tipo de depósitos pueden llegar a ofrecer una rentabilidad final superior al a del tipo fijo.

6# Depósitos en divisas

Un depósito en divisas, esencialmente, es un depósito a plazo que presenta la característica de que el dinero se encuentra depositado en una moneda distinta del euro.

Su rentabilidad puede ser fija o variable y no hay que perder de vista que este tipo de depósitos presentan una mayor complejidad debido al cambio de divisa.

Este hecho les confiere un mayor riesgo debido a la fluctuación en la cotización de la moneda.

Por tanto, en un entorno favorable puede dar una rentabilidad adicional, pero en una situación de cotización desfavorable respecto al euro, puede llegar a ocasionar una pérdida.

Por último, si nos atenemos a la seguridad de los depósitos, los podemos encontrar que estén garantizados al 100%, o bien que lo estén en un porcentaje algo inferior.

El Fondo de Garantía de Depósitos

Los depósitos a plazo están acogidos al FGD, Fondo de Garantía de Depósitos.

Este fondo está creado por las aportaciones de todas las entidades adscritas al mismo y su finalidad es dar seguridad y confianza a los clientes finales, los depositantes.

El límite por el que responden es hasta 100.000 euros por titular y entidad.

Para el caso de “depósitos que estén denominados en otra divisa que no sea el euro, tienen garantizado el importe equivalente a los 100.000 euros aplicando los tipos de cambio correspondientes”.

Principalmente, “este fondo cubre para los casos de insolvencia que alguna de las entidades adscritas pudiera presentar”.

Ventajas e inconvenientes de los depósitos

Dentro de las ventajas que puedes encontrar contratando un depósito bancario se encuentran las siguientes:

1#Seguridad

Normalmente, los depósitos suelen ofrecer una alta seguridad respecto al dinero con el que se constituyen.

Esta seguridad, en la mayoría de los casos es total, por lo que, normalmente, en caso de cancelación anticipada no obtendrás menos dinero que el que contraste. 

Por tanto, en este tipo de productos financieros, el capital está garantizado al vencimiento.

Recuerda que los depósitos a plazo son productos de ahorro con un riesgo muy bajo o casi nulo, por lo que son ideales para aquellos ahorradores más conservadores que no quieren perder dinero en términos reales.

2# Rentabilidad

Junto a la característica de la seguridad, el otro aspecto más apreciado por los depositantes es el de la rentabilidad.

Los depósitos a plazo son una buena opción de obtener una rentabilidad, en la mayoría de casos, cierta y conocida de antemano.

Aunque, también es importante que conozcas que en muchas ocasiones la rentabilidad de estos productos no llega a compensar la pérdida de poder adquisitivo por efecto de la inflación. 

3# Rapidez

En caso de necesitar el dinero depositado en estos productos y verte en la obligación de cancelarlos con antelación a su vencimiento, el tiempo para poder disponer del mismo suele ser muy reducido, y en la mayoría de casos, inmediato.

4# Liquidez

Este aspecto de la liquidez siempre debes tenerlo en cuenta al contratar cualquier producto financiero.

Y los depósitos bancarios no son una excepción.

Existen algunos neobancos que comercializan depósitos con rentabilidades más atractivas y superiores a la media del mercado, que no permiten la cancelación anticipada.

Pero lo más habitual es que los depósitos incluyan la opción de liquidez inmediata.

Desventajas de los depósitos

No todo son ventajas respecto a estos productos, puesto que también ofrecen algunos aspectos menos positivos. 

Quizás el mayor de ellos sea el que la rentabilidad de estos productos, muy frecuentemente, se encuentra por debajo de los niveles con los que se encarece la vida.

Por tanto, aunque en términos reales no se produzca ninguna pérdida con nuestro dinero, sí lo está experimentando en términos nominales.

Fiscalidad de los depósitos a plazo

La fiscalidad de los depósitos a plazo es muy simple: solo se tributa por los intereses obtenidos y nunca por el capital aportado.

Por tanto, por ejemplo, para el caso de un depósito de 10.000 euros que generó unos intereses de 100 euros solo se tributa por esos 100 euros generados de ganancia.

Cómo tributan los depósitos

Los depósitos a plazo tributan en el IRPF como rendimientos de capital mobiliario y lo hacen según la siguiente escala:

  • Hasta 6.000€ – 19%
  • Entre 6.000€ y 50.000€ – 21%
  • Entre 50.000€ y 200.000€ – 23% 
  • Más de 200.000€ – 26%

También, están sujetos al pago del Impuesto sobre el Patrimonio, siempre que la base liquidable del contribuyente sea superior a 700.000€ sin incluir la vivienda habitual hasta 300.000€.

Estas cantidades podrían variar según la Comunidad Autónoma.

Depósito a plazo e inflación

Siempre que contrates un depósito a plazo, debes tener muy claro el objetivo con el que lo vas a hacer. 

Normalmente, lo más habitual, es que este tipo de productos bancarios tengan más acogida en personas de un perfil muy conservador, ahorradores que no se atreven a dar el paso a invertir su dinero.

Estas personas buscan la seguridad de este tipo de inversión, por encima de la rentabilidad.

Y, aunque busquen la máxima rentabilidad por su ahorro, prima más la seguridad de no sufrir una perdida en el capital.

Lo que sí muchos ahorradores desconocen y no se plantean es la pérdida en términos nominales que está sufriendo su dinero.

Puesto que como antes te comentaba, la rentabilidad de estos productos no suele batir a la inflación en el largo plazo y, en las ocasiones en que lo hace, no suele hacerlo con suficiencia.

Cómo utilizo los depósitos a plazo en la gestión de mis finanzas

Por último, sobre este post dedicado a los depósitos, quiero contarte cómo utilizo los depósitos a plazo en la gestión de mis finanzas.

Principal y casi exclusivamente, los utilizo para guardar el dinero que constituye mi fondo de emergencia. 

Por esto, selecciono depósitos a plazo con la máxima rentabilidad posible y no a más de 1 año, los cuales, inexcusablemente, deben cumplir el requisito de liquidez inmediata y poder ser cancelables anticipadamente.

Así, me garantizo que cumple las características básicas que debe tener un fondo de emergencia. 

Conoce más acerca de qué constituir un fondo de emergencia

Recuerda que este dinero está destinado a cubrir posibles imprevistos y que el objetivo principal del mismo no es buscar rentabilidad.

Aunque eso si, todo lo que pueda rentabilizar este dinero me permite compensar la pérdida de valor del mismo a lo largo del tiempo y no tener que estar tan pendiente de tener que ir aportando a este fondo de emergencia. 

Por tanto, siempre tengo presente destinar una parte de mi patrimonio a disponer de este tipo de productos, que al menos cubran este objetivo de constituir con ellos tu fondo de emergencia.

En función de tu perfil de riesgo podrás tener más o menos dinero acumulado en ellos.

Recuerda siempre que en cualquier contrato de depósito que realices con una entidad financiera, ésta incluirá en el mismo una escala de riesgo del producto en cuestión.

Esta escala está diseñada por la CNMV y va desde el 1 al 6. siendo el 1 la opción más segura. Y con menor riesgo y la 6 la que presenta más riesgo.

No te olvides de consultarla previamente a contratar cualquier producto. en este post te cuento más acerca de estas escalas de medición de riesgo.

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